Un Momento Clave en mi Vida


Tenía aproximadamente un año de haber regresado de la misión, y aunque ya había tomado la decisión de hablar con mi familia no encontraba el momento apropiado para poder platicar con mi mama sobre el tema, siempre había algún motivo razonable en mi mente para no sentarme a platicar con ella, pero en realidad el miedo a ser rechazado era lo que me detenía, previo a esto ya había hecho planes para mudarme a la ciudad de México o a estados unidos preparándome para el peor de los casos.

Sentía mucho coraje porque sentía que dios me había dado una mala jugada, hasta entonces había tratado de cumplir con todo lo que se me pedía para cumplir con lo que se requería de mi en la iglesia, cumplí con una misión, siempre tenía más de dos llamamientos y me esforzaba por dar servicio, había participado en todos los eventos juveniles de seminario e institutos, oraba constantemente, ayunaba, daba ofrendas, pagaba mis diezmos, ayudaba a quien lo necesitaba participaba en los eventos culturales y deportivos, en fin hice todo, todo lo que alguien se pueda imaginar para ser digno y quitar esto que me agobiaba, pero después de más de 12 años de esfuerzo por tratar de ser perfecto, me di cuenta que no había nada que pudiera hacer para cambiar la realidad, era gay y esto no cambiaria…

Afortunadamente más o menos en ese tiempo después de varias semanas de escapar a mi lugar favorito para lidiar con mi realidad, recibí la visita de un amigo de la Familia, amigo de mis padres quien el acostumbraba visitarnos y dedicar algo de tiempo a cada uno de mis hermanos y a mí para platicar de nuestras cosas, yo nunca hable con él sobre mis sentimientos, pero el ya lo había notado y me recomendó hablar con afirmación…. El siguiente mes asistí a una de las reuniones y me sentí motivado, ya no me sentí solo y por primera vez me sentí más tranquilo…. Pero a pesar de esto era difícil hablar con mi mama regrese a casa y la verdad estaba molesto, nervioso y con mucho miedo… Mi mama se dio cuenta que estaba alterado. Creo que ella pensó que yo estaba de mal humor y me pregunto “qué es lo que te pasa por que estas así?” Me encantaría decir que fui muy elocuente, pero en realidad no podía decirlo, trate de hablar y algo me detenía, sentía un gran nudo en la garganta, mi corazón palpitaba de una manera muy acelerada… me solté llorando, sentía un dolor profundo que ocasionaba me doblara. Ella me abrazo y me dijo “dilo por favor, dime que es lo que te pasa?” Y yo solo dije de golpe con un llanto” soy gay mama!!!” MI madre me abrazo nuevamente y me dijo “eso es lo que te tiene así?” Me dijo que me amaba, y que no había nada que pudiera cambiar eso, que era su hijo y que siempre lo seria. Yo ya no pude decir una palabra más, solo lloraba y me aferraba a ella. Me dijo muchas cosas para confortarme pero lo que recuerdo claramente es su abrazo, su amor y la seguridad que me dio al saber que me amaba. Ha pasado mucho tiempo desde ese día. Hoy tengo 51 años y aun al escribir este mensaje se me llenan los ojos de lágrimas.

Porque comparto esta experiencia tan intima?

Mi objetivo es que ustedes como padres de familia se den cuenta que su reacción, las palabras que digan y el amor que puedan mostrar en ese momento en el que uno se muestra tan vulnerable será de mucha importancia en la confianza de su hijo, en su auto estima e incluso en las decisiones que lleguen a tomar en el futuro así como su actitud ante la vida. Gracias a la reacción positiva de mi mama hace 25 años y el apoyo que me ha brindado, ahora cuento con la aceptación de toda mi familia, hermanos, tíos, primos y me dio la confianza de darme a respetar por mis amigos y compañeros de escuela y en mi trabajo. Después de hablar con ella y de sentirme amado todo lo demás que enfrente fue fácil en comparación.

En mi misión, curiosamente, lo más difícil no fue leer el libro de mormón, ni caminar muchos kilómetros, ni aprenderme las charlas, sino el decir a mi compañero que lo amaba. He escuchado mucho en las platicas y discursos de varias iglesias mencionar “debemos amar a nuestros semejantes”, como podremos amar a nuestros semejantes, si no podemos amar, comprender y aceptar a nuestra propia familia? Les deseo que puedan compartir el amor verdadero de Cristo, abrazarse como familia y el poder decir viéndose a los ojos que se aman.

Invitado especial: Ismael Duarte Valerio Ciudad Mexico, MX.

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